El fiscal penal Daniel Espilocín, interino en feria en la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, representó al Ministerio Público Fiscal en la audiencia debate en la que un hombre fue condenado a ocho años de prisión de cumplimiento efectivo.
Luego de evaluar las pruebas presentadas por las partes, la jueza Gabriela Romero Nayar lo halló culpable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la guarda y la convivencia con menor de 18 años.
La intervención de la Fiscalía especializada en delitos contra la integridad sexual se inició a partir de la denuncia radicada por la directora de un establecimiento educativo de la capital salteña, quien informó que había tomado conocimiento, a través de una alumna, de que ésta era víctima de abusos por parte de la pareja de su abuela.
A lo largo de la investigación, se reunieron testimonios, informes médicos, psicológicos y socioambientales que corroboraron lo manifestado en la denuncia.
En Circuito Cerrado de Televisión (CCTV), la menor brindó detalles de los hechos a los que fue sometida por el denunciado, ocurridos entre sus ocho y once años de edad. Contó que vivía en casa de su abuela y solía quedar al cuidado de la pareja de esta, quien aprovechaba esos momentos para vulnerar su integridad, llegando a obligarla, entre otras conductas, a bañarse con él.
