Sección: Policiales

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Muerte en la Avenida del Carnaval: agravan la imputación por conducir alcoholizado y de forma temeraria

El imputado invadió el carril contrario sin respetar las señales de tránsito, cómo así tampoco la velocidad máxima correspondiente. Además conducía ebrio

Muerte en la Avenida del Carnaval: agravan la imputación por conducir alcoholizado y de forma temeraria

El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Gabriel González amplió la imputacion para un hombre de 49 años como autor del delito de homicidio simple con dolo eventual.

Durante la audiencia de imputación realizada este jueves, el acusado fue asistido por defensa particular y se abstuvo de declarar.

Inicialmente fue imputado como autor del delito de homicidio culposo en accidente de tránsito, calificado por fuga del causante y por conducir con un nivel de alcoholemia igual o superior a 1 g/l. y se dictó su prisión preventiva.

A partir del análisis integral de las medidas probatorias producidas, el fiscal González consideró que la conducta desplegada por el imputado excede el marco de la culpa y encuadra en el delito de homicidio simple con dolo eventual, al haber creado un riesgo extremo para la vida de terceros al conducir alcoholizado, a velocidad excesiva y realizando maniobras prohibidas.

Según consta en las actuaciones, el siniestro ocurrió en la noche del 11 de noviembre de 2025, sobre la avenida Del Carnaval, en inmediaciones del Centro de Convenciones de la ciudad de Salta. El imputado conducía un automóvil luego de haber consumido alcohol durante varias horas y según el informe toxicológico, presentaba un nivel retrospectivo de 1,97 gramos de alcohol por litro de sangre al momento del hecho.

La investigación sostiene que el acusado circulaba a alta velocidad, realizó maniobras riesgosas de adelantamiento e invadió el carril contrario, impactando frontalmente contra la motocicleta que conducía Santiago Jesús Liquín de 25 años, quien sufrió graves lesiones y falleció a causa de un traumatismo craneoencefálico y politraumatismos.

Pericias accidentológicas establecieron que el automóvil circulaba a aproximadamente 89 km/h en una zona urbana donde el máximo permitido era de 60 km/h, y que la maniobra de adelantamiento se realizó en un sector con doble línea amarilla. Asimismo, distintos testigos señalaron que el conductor presentaba signos de ebriedad y que previamente había sido advertido por conocidos para que no condujera en esas condiciones.

Tras el impacto, el conductor habría intentado retirarse del lugar sin asistir a la víctima, primero con el vehículo —que no pudo poner en marcha— y luego a pie, siendo alcanzado y conducido nuevamente al lugar por personal policial.