La definición de Santilli golpea de lleno sobre una interna que viene creciendo dentro de La Libertad Avanza de Salta y que enfrenta a la conducción que encabezan Alfredo Olmedo y la senadora María Emilia Orozco con un sector que decidió dejar de reconocer ese liderazgo y alinearse directamente con la conducción nacional.
“Uno no puede pedir algo distinto de lo que hace. Tenemos que ser consecuentes y coherentes”, advirtió en una entrevista el jefe de Gabinete, en lo que sería un mensaje directo a la conducción del olmedismo salteño.
Por su parte, la diputada nacional Eliana Bruno confirmó que dejó de responder políticamente a la conducción provincial, aunque ratificó su pertenencia a La Libertad Avanza y su respaldo a Javier Milei. Bruno cuestionó las formas de conducción de Olmedo y Orozco y sostuvo que no comparte su manera de gestionar, legislar ni vincularse con la sociedad. También denunció restricciones para mantener diálogo y realizar gestiones con funcionarios del Gobierno provincial.
El planteo del sector disidente va más allá. Sus integrantes cuestionan una conducción que consideran “impuesta y forzada” y reivindican una relación política diferente con Gustavo Sáenz, aprovechando la relación de diálogo que el gobernador mantiene con la Casa Rosada.
Igualmente, el concejal capitalino de LLA Rodrigo Quinteros había anunciado que daba por terminado “cualquier vínculo o relación con el olmedismo” y afirmó que “Hay un límite entre tener carácter y creerse por encima de todos. Olmedo lo cruzó hace tiempo subestimando a los salteños y poniéndose encima del presidente Javier Milei”.
No es la primera vez que Santilli marca distancia con las posturas consideradas “puristas” dentro del espacio salteño: en febrero ya había pedido apertura frente a la negativa de Olmedo a sellar acuerdos con sectores extrapartidarios.
