El consumo argentino atraviesa una transformación impulsada por el auge de las compras puerta a puerta. Según un informe de la consultora Analytica, en junio se importaron US$125 millones vía courier, lo que representó un incremento interanual del 73,8% y un nuevo máximo histórico que superó el pico anterior de US$118 millones registrado en abril.
La comparación resulta todavía más elocuente si se toma como referencia junio de 2024, previo a la flexibilización del régimen a mediados de noviembre de ese año: el salto fue del 641,5%. En el acumulado del primer semestre, se importaron US$643 millones, un 104,2% más que en igual período de 2025 y apenas US$251 millones menos que en todo 2025.
Detrás de este fenómeno hay una combinación de factores: la estabilidad cambiaria, la recuperación del salario privado registrado en dólares (que subió 21,4% entre noviembre y mayo) y la reciente simplificación del régimen de importaciones que implementó el Gobierno en julio, cuando equiparó las condiciones de Correo Argentino con las de los couriers privados, elevó la franquicia libre de tributos de US$50 a US$400 por envío —con un límite de cinco anuales— y la extendió hasta US$3000 con pago de arancel.
Aunque el impacto macroeconómico todavía es acotado —el dato de junio representa solo el 1,8% del total importado por el país—, su peso sobre los sectores que compiten de manera directa es cada vez mayor.
Lo que se importa mes a mes a través de los servicios postales ya representa en torno al 40% de lo que se vende en indumentaria, artículos deportivos, electrónicos, amoblamientos, decoración y juguetes en los más de 70 centros comerciales que releva el INDEC, cuando en 2024 era menos del 10%.
La contracara positiva para buena parte de los consumidores, es que los precios relativos de los bienes transables se desplomaron. Los electrodomésticos son hoy un 57% más baratos que el promedio de la economía y la indumentaria, un 42% más barata, los niveles más bajos desde al menos 2012.
Sin embargo, los precios de los alimentos y bebidas respecto de los electrodomésticos están 116% por encima de los niveles de noviembre de 2023, y los de los servicios básicos, 151% por encima. Esto implica que los hogares de menores ingresos —que destinan mayor proporción de su gasto a esos rubros— aprovechan en menor medida el abaratamiento de los bienes durables.
Otra de las consecuencias negativas de este fenómeno es el deterioro del comercio y la industria local. El sector comercio registra una caída interanual del 1,7% entre enero y mayo y ya está un 4,8% por debajo de los niveles de 2023.
Desde noviembre de 2023, el saldo de empleo pasó a ser negativo en 9413 puestos, mientras que la cantidad de empleadores cayó en 7567 en el mismo período. En la industria, ramas como equipos de informática y comunicaciones (-57%), tejidos textiles (-56,5%) y aparatos de uso doméstico (-40,3%) muestran los niveles de producción más bajos en una década.
