En el marco del debate oral que se le sigue a Cristian “Pity” Álvarez (54) por el homicidio de un hombre en el barrio Samoré de Villa Lugano, en julio de 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 ordenó un nuevo peritaje para determinar si el músico está en condiciones de continuar en juicio “sin una afectación de sus garantías constitucionales”.
El estudio interdisciplinario se realizará según lo previsto en el artículo 77 del Código Procesal Penal de la Nación, que estipula que, si durante el proceso judicial “sobreviniere la incapacidad mental del imputado”, el tribunal suspenderá la tramitación de la causa.
El juez Gustavo Goerner, que preside el tribunal, comunicó que las partes tendrán tres días para proponer peritos que intervengan en el estudio. Una vez que acepten el cargo, los integrantes del Cuerpo Médico Forense (CMF) y los profesionales designados deberán evaluar de manera urgente y presentar un informe dentro de los cinco días hábiles.
La defensa de Álvarez, a cargo de los abogados Javier Ignacio Baños y Sebastián Javier Queijeiro, propuso a los médicos especialistas en psiquiatría y medicina legal Rafael Herrera Milano y Enrique Gallego. El fiscal Sandro Abraldes, por su parte, consideró que se encontraba correctamente representado por los peritos del CMF y la querella que representa a una de las hijas de la víctima comunicó que no nombraría peritos de parte.
Cabe recordar que el proceso contra Álvarez se suspendió en 2021 por primera vez y, si bien se fijó fecha de inicio de debate oral para 2023, finalmente en marzo de ese año se suspendió el proceso nuevamente por su estado de salud. El caso se reactivó en mayo de este año, cuando se puso fecha de inicio de debate para agosto. A lo largo de las audiencias, ya declararon más de 25 testigos.
Los motivos y la explicación
En su exposición, el juez Goerner recordó que, a comienzos de 2026, el Cuerpo Médico Forense había concluido que Álvarez se encontraba en condiciones “de estar en juicio, asistir al debate oral y público, prestar declaración y comprender los actos procesales”. No obstante, mencionó que hace poco más de una semana, se inició en el fuero civil un proceso para determinar su capacidad. Indicó, en ese sentido, que ese procedimiento posee “una finalidad y un objeto distintos del supuesto de incapacidad sobreviniente” y que esa determinación (sobre si puede estar en debate) le corresponde exclusivamente al tribunal.
En ese marco, resaltó de todas formas que el Juzgado Civil N°4 dispuso la internación compulsiva de Álvarez por 90 días y nueva evaluación pericial. El músico se encuentra actualmente en una sala de terapia dentro del Hospital Tornú, en la Ciudad de Buenos Aires.
Sobre esa base, consideró que correspondía ordenar una nueva evaluación interdisciplinaria para específicamente determinar si el músico, en sus condiciones actuales, “se encuentra en condiciones de continuar sometido al proceso penal sin afectación de sus garantías constitucionales”.
Los jueces Hugo Navarro y Juan Ramos Padilla adhirieron a lo expresado por Goerner. “Se debe encauzar adecuadamente la continuidad del debate para evitar perjuicios para la salud del acusado y eventuales riesgos para terceros y, al mismo tiempo, atender las legítimas expectativas de la parte querellante, en particular en cuanto al respeto y dignidad en el trato que corresponde garantizar a las víctimas”, resaltó Ramos Padilla y solicitó que la actuación de las partes se ajuste “a los principios de lealtad y buena fe procesal”.
Álvarez está acusado del homicidio agravado por el uso de arma de fuego, que prevé una pena de hasta 25 años de prisión. Según la acusación, el hecho ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018. En esa oportunidad, ambos hombres comenzaron a discutir y luego a pelear, por lo que el músico habría sacado una pistola que llevaba en el bolsillo derecho de su campera y le habría disparado en la cabeza. La víctima cayó al piso y el imputado realizó tres disparos más hacia la misma zona. Tras esto, huyó del lugar y fue detenido horas después. Según el peritaje, la víctima falleció por “lesiones por proyectiles de arma de fuego en región cefálica y hemorragia interna”.
En una parte de su indagatoria, Álvarez había dicho que conocía a la víctima y que le había robado dinero de una mochila cuando fue con él a comprar droga al Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli (antes conocido como villa 1-11-14). Según sostuvo, se lo cruzó aquella noche cuando salía hacia un recital de Ulises Bueno. “Me empecé a sentir ansioso. Sentí que estábamos muertos. Se volvió todo confusión, locura y miedo”, relató en relación al momento en que habría disparado contra Díaz.
