La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), entidad que nuclea a las empresas prestatarias del transporte urbano y suburbano del interior del país y de la que forma parte SAETA, lanzó una severa advertencia sobre el futuro del sistema de transporte público y reclamó medidas urgentes para evitar un deterioro que considera cada vez más difícil de revertir.
El pronunciamiento adquiere especial relevancia en Salta, donde hace apenas una semana las empresas concesionarias del servicio metropolitano anunciaron la suspensión del servicio nocturno debido a problemas económicos vinculados a la actividad. La medida provocó complicaciones para miles de usuarios, especialmente estudiantes terciarios y universitarios, trabajadores del sector privado y personal de salud que dependen del transporte público para trasladarse durante la noche.
La decisión generó una fuerte reacción social e institucional. Diversos establecimientos educativos debieron reorganizar horarios y modificar actividades académicas, mientras que numerosos usuarios expresaron su preocupación por las dificultades para regresar a sus hogares y el incremento de costos que implicaba buscar medios alternativos de transporte. Finalmente, tras gestiones del Gobierno provincial y de SAETA, el servicio fue restituido.
En ese contexto, FATAP difundió una carta abierta dirigida a los gobiernos nacional, provinciales y municipales, legisladores y usuarios, en la que sostiene que el transporte público del interior atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Según la entidad, no se trata de una situación coyuntural sino de un proceso sostenido de deterioro que podría derivar en la reducción masiva de servicios, la desaparición de líneas y la pérdida de miles de puestos de trabajo.
EL INTERIOR DEL PAÍS ANTE EL RIESGO DE PERDER SU SISTEMA DE TRANSPORTE PÚBLICO
La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), en representación de las empresas prestatarias de transporte urbano y suburbano de pasajeros del interior de la República Argentina, se dirige a los gobiernos nacional, provinciales y municipales, a los legisladores de todos los niveles y, especialmente, a los millones de usuarios que cada día dependen del colectivo para desarrollar su vida cotidiana.
Lo hacemos con preocupación, pero también con responsabilidad institucional.
Hoy el sistema de transporte público del interior del país atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. No se trata de una dificultad coyuntural ni de una situación pasajera. Se trata de un proceso sostenido de deterioro que, de no revertirse de manera inmediata, provocará la reducción masiva de servicios, la desaparición de líneas, la pérdida de miles de puestos de trabajo y graves dificultades para la movilidad de millones de argentinos.
Durante años, FATAP ha advertido sobre la necesidad de construir políticas públicas que aseguren la sustentabilidad del transporte público de pasajeros. Sin embargo, la ausencia de respuestas estructurales ha llevado al sistema a una situación límite.
Las causas de esta crisis son conocidas
Persisten incumplimientos en el pago de compensaciones y programas destinados a sostener la operación de los servicios.
Los costos operativos aumentan permanentemente esterilizando cualquier mecanismo de actualización de ingresos.
Se registra una sostenida caída en la cantidad de pasajeros transportados.
Se multiplican regímenes de gratuidades y beneficios sociales sin la correspondiente fuente de financiamiento.
Avanza el transporte irregular y la competencia desleal, sin controles efectivos.
Continúa la profunda desigualdad en la distribución de recursos entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el Interior del país.
No existen políticas de movilidad de largo plazo que permitan planificar, invertir y garantizar la continuidad del servicio.
A ello se suma una realidad cada vez más preocupante: en numerosas jurisdicciones la tarifa se ha convertido en la única herramienta para intentar sostener el sistema, trasladando a los usuarios costos que la economía familiar ya no puede absorber.
Lo que está en juego
Cuando desaparece un servicio de transporte no sólo deja de circular un colectivo.
Pierde conectividad una comunidad, afectando su tejido social.
Pierden oportunidades los trabajadores, perjudicando la economía en general.
Pierden acceso los estudiantes, comprometiendo el futuro de nuestros hijos.
Pierden movilidad los adultos mayores, perjudicando su calidad de vida.
El transporte público constituye una herramienta esencial de integración social, desarrollo económico y cohesión territorial. Sin movilidad no hay igualdad de oportunidades.
Una responsabilidad compartida
La situación actual no puede ser atribuida exclusivamente a una empresa, a una provincia o a un municipio. Es el resultado de años de falta de planificación, de decisiones parciales y de la ausencia de una estrategia nacional de movilidad para el interior argentino.
Por ello convocamos a todos los niveles del Estado a asumir la responsabilidad que les corresponde y a generar, con urgencia, una mesa de trabajo permanente que permita construir soluciones reales y sostenibles.
El transporte público no puede sostenerse únicamente con declaraciones, diagnósticos o discusiones políticas estériles. Necesita decisiones concretas, financiamiento adecuado, reglas claras y una visión estratégica que reconozca su carácter esencial.
Nuestro llamado
Solicitamos a las autoridades nacionales, provinciales y municipales la adopción inmediata de medidas que permitan preservar la continuidad de los servicios y garantizar el acceso al transporte para millones de ciudadanos.
Todavía estamos a tiempo de evitar un deterioro irreversible.
Pero el margen para actuar es cada vez menor.
El transporte público del interior no puede esperar más.
