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Saltó un 17% el costo del GNL que importa Argentina y preocupa la llegada del frio

Un ataque en Qatar a una de las mayores plantas del mundo hizo disparar el precio. El Gobierno debería comprar GNL para abastecer la demanda en invierno.

Saltó un 17% el costo del GNL que importa Argentina y preocupa la llegada del frio

El mercado energético global sumó un nuevo foco de tensión tras el ataque a instalaciones clave de gas en Qatar, el mayor exportador mundial de GNL. El impacto fue inmediato: el precio del gas natural licuado se disparó un 17% y escaló hasta los u$s30 por millón de BTU, un nivel que complica la estrategia de abastecimiento del gobierno de Javier Milei de cara al invierno.

El episodio se da en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente, con ataques también en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, y con el estrecho de Ormuz prácticamente bloqueado. Por esa vía circula cerca del 20% del comercio global de GNL, lo que multiplica la presión sobre los precios internacionales.

A diferencia de otros años, el Gobierno aún no tiene cerradas las compras de GNL necesarias para cubrir la demanda invernal. Pero en comparación con la crisis energética de 2022, la Argentina llega a este escenario con una posición relativamente más sólida. El desarrollo de Vaca Muerta permitió reducir de manera significativa la dependencia de importaciones.

Mientras que en 2013 el país llegó a importar más de 100 buques de GNL, en 2025 la cifra se redujo a apenas 24 cargamentos. Sin embargo, el problema estructural persiste: durante el invierno, la demanda residencial de gas se multiplica y obliga a recurrir a importaciones para cubrir los picos de consumo.

Antes del estallido del conflicto, el GNL cotizaba en torno a los u$s11 por millón de BTU. La escalada bélica lo llevó rápidamente a niveles cercanos a los u$s30, casi triplicando su valor en cuestión de semanas.

La diferencia es aún más marcada si se la compara con el precio que paga la demanda local a través del Plan Gas, que ronda los u$s5 por millón de BTU en invierno. Esa brecha tensiona el esquema de subsidios y complica las cuentas fiscales.

En el sector energético ya hacen números y estiman que el impacto fiscal podría ser negativo, incluso considerando el mayor ingreso por exportaciones de hidrocarburos. El aumento del costo de importar gas y de sostener subsidios podría generar un rojo significativo en las cuentas públicas.