Tras tres meses de silencio, este miércoles el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió al atril de la Casa Rosada, y no fue para ordenar el caos sino para intentar administrarlo e instalar agenda. La escena tuvo ensayo general, aunque por primera vez en mucho tiempo, el funcionario parecía no tener el control del libreto.
Lo más llamativo fue que no hubo explicaciones de fondo sobre el viaje a Punta del Este ni sobre su patrimonio. En cambio, aseguró: “Mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno. No tengo nada que esconder”. Adorni evitó detalles, esquivó repreguntas y fijó una línea de contención clara: solo hablará ante la Justicia. Un giro curioso para alguien cuyo trabajo consiste, justamente, en hablar ante la prensa.
“Estamos poniendo a disposición de la Justicia toda la información que necesiten”, completó en su escueto mensaje de inicio sobre el tema, al tiempo que dijo no tener "nada que esconder".
