En línea con las señales del Gobierno en las últimas semanas, las tasas de los plazos fijos en pesos muestran una caída de entre 3 y 4 puntos en lo que va de marzo. Los retrocesos se ven tanto en el segmento minorista como en el mayorista y responden a la relajación de las condiciones de liquidez que habilitó el equipo económico.
Según las series de datos que publica el Banco Central (BCRA) la tasa de interés Badlar, que releva el rendimiento de los plazos fijos a 30 días y mayores al millón de pesos, bajó 3,8 puntos porcentuales en el mes y este jueves llegó a 25,7% nominal anual.
La situación es bastante peor cuando se analizan las tasas que ofrecen los bancos a los ahorristas más pequeños por sus depósitos a 30 días. Según la información que publica la web del regulador, Banco Nación paga 22% nominal anual, lo que significa una baja de 3 puntos con respecto al nivel de fines de febrero. Varias entidades privadas de primera línea remuneran con 21%.
En el caso de los plazos fijos mayores a $1000 millones, la tasa promedio que sondea el BCRA se denomina Tamar. Ese indicador cayó 4,8 puntos en el mes para llegar a 26,3%.
Pese a ello, un informe de BBVA Research consideró que la situación será transitoria. “En el corto plazo, se prevé que las tasas de interés se alineen con la inflación esperada, acompañado de una moderación en la volatilidad de las tasas de corto plazo respecto de lo observado en el segundo semestre de 2025. Este entorno podría favorecer la recuperación de la actividad y el crédito, sin perder de vista la continuidad del proceso de desinflación”.
En la misma línea se manifestó Gonzalo Lacunza, economista de Empiria. “Creo que esta baja de tasas es circunstancial, pero no provino de un cambio en la política oficial. Sí pareciera que en el margen ya reconocen el desempleo como un tema a tratar y eso puede implicar alguna relajación monetaria para impulsar la actividad, pero seguimos pensando que la desinflación sigue siendo el principal objetivo y la forma en que están tratando de atacar ese problema es a través del control de los pesos en circulación”, analizó.
El plazo fijo no le gana a la inflación
Las tasas efectivas mensuales que perciben los clientes bancarios -más allá del monto de sus depósitos- están por debajo de 2,5%. Ante expectativas de inflación en la zona de 3% para marzo, los plazos fijos no ayudarán a los depositantes a tener una ganancia en términos reales.
Con el tipo de cambio a la baja, el Gobierno parece resignar la bandera de mantener la tasa real en términos positivos para alentar las colocaciones en pesos en detrimento de las posiciones dolarizadas. Así, va en contra de una de las recomendaciones del FMI, que siempre sugiere mantener un rendimiento positivo para la moneda local.
La inyección de pesos vía compra de reservas, las renovaciones parciales en algunos vencimientos de deuda en moneda local y la decisión más reciente de reducir la exigencia de encajes para los bancos, dan cuenta de que el Gobierno está cómodo con aflojar -al menos en parte- el apretón monetario que armó para contener la volatilidad electoral a fines de 2025.
En última instancia, la búsqueda oficial parece apuntar a reactivar el canal del crédito mediante una reducción de costos. Sin embargo, la creciente morosidad le pone un freno a la posible expansión. Los pagos atrasados en el crédito a las familias superan 10% tanto en personales como en tarjetas.
“Esperamos que la mora continúe al alza hasta el segundo trimestre de 2026, producto del rezago del impacto de tasas altas y cierta debilidad de los ingresos reales. Tendería a estabilizarse a partir de fines del trimestre y comenzaría a descender en a segunda parte del año, gracias a un escenario proyectado de menor volatilidad de tasas y crecimiento económico”, señaló BBVA Research.
