El Presidente Javier Milei realizó un encendido discurso en la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, con fuertes críticas a la oposición dura, en especial al kirchnerismo. Algunos le respondieron durante su alocución e intercambiaron gritos, mientras otros eligieron hacerlo desde las redes sociales.
“Mientras más violentito se pone, más se nota que se le está acabando la nafta”, señaló Juan Grabois en referencia al discurso de Javier Milei en el Congreso. “Es de una atroz cobardía, siendo presidente, rodeado de custodios y con el único micrófono habilitado en el recinto, insultar a un rival sin posibilidad de defensa. Caso clásico de abuso de poder”, agregó.
En la misma línea, el diputado nacional Itai Hagman cuestionó el discurso y la mirada económica del Presidente. “El mundo probablemente en el momento de mayor convulsión desde el final de la guerra fría. En las puertas de otro conflicto bélico de dimensiones desconocidas. Guerras comerciales y militares. Y nuestro presidente en un brote usando la apertura de sesiones para tirar chicanas, recibir aplausos y curar una autoestima complicada”, aseguró.
“Nunca visto en la historia de nuestro país”, expresó el kirchnerista Agustín Rossi en sus redes sociales y acompañó el mensaje con una foto de un papel con la anotación “vergonzoso, agresivo y sacado”.
“Lamentable lo sucedido en la Asamblea Legislativa. Los gritos, las chicanas y burlas dan vergüenza ajena, pero lo más importante es que no son al azar: hay una intencionalidad de desprestigiar al Congreso convirtiéndolo en un circo patético”, cuestionó el diputado nacional del Frente Renovador Guillermo Michel. Y agregó: “El gobierno elige el relato y la confrontación para tapar la crisis que está golpeando a la amplia mayoría de los argentinos”.
El diputado nacional de Unión por la Patria Sebastian Galmarini cuesitonó: “Cuando los datos incomodan, Milei responde con insultos. Cuando la realidad aprieta, responde con relato. Gobernar no es provocar. Es hacerse cargo. Se presenta como disruptivo. Pero el resultado es clásico: ajuste fuerte, salario débil y consumo en caída. El experimento puede ser nuevo. El costo social es viejo”.
