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Juntando votos: el oficialismo busca acercarse al PRO para poder aprobar sus proyectos en el Congreso

El Gobierno necesita votos para avanzar con las reformas pendientes y pretende darle mayor impulso a su objetivo central: un segundo mandato del Presidente. El detrás de escena de las negociaciones.

Juntando votos: el oficialismo busca acercarse al PRO para poder aprobar sus proyectos en el Congreso

La campaña para las elecciones presidenciales, legislativas y provinciales ya comenzó a dar sus primeros pasos, pero hay un tema que domina esas conversaciones: la desconfianza.

Javier Milei necesita ganar la confianza de Mauricio Macri para poder acordar, en el Congreso, el apoyo a las leyes que necesita el gobierno y, luego, hacer extensivas esas coincidencias al armado de alianzas para los comicios.

Sergio Massa, que está mediando en la provincia de Buenos Aires entre el kirchnerismo y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, también necesita que haya confianza y acuerdos entre los sectores en pugna.

Mientras tanto, hay encuestas para todos los gustos en escritorios del oficialismo y la oposición. Por ahora con un común denominador, Milei ganaría, pero necesitaría de una segunda vuelta para intentar continuar en la presidencia, si el peronismo va unido.

Pero veamos qué ocurre a cada lado del torrentoso río de la política argentina, donde un amplio sector de la sociedad espera aún una mejora para su situación económica y la de su familia, que se hace desear.

La Mesa Política del gobierno nacional ya tiene descendencia. Se armó un sistema similar de negociación entre La Libertad Avanza y el PRO. Por un lado, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los Menem, Lule y Martín; Y por el otro, los delegados de Macri, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.

Curiosidades de la política argentina. Tres de pasado y presente macrista y dos que vienen del peronismo buscan el acuerdo que pide Milei.

El primer encuentro se dio luego de una larga conversación telefónica entre Karina Milei y Macri para volver a un diálogo que estaba roto entre los hermanos que gobiernan y el expresidente, que siempre se quejó de un destrato desde la Casa Rosada.

En realidad, ya venían hablando para recomponer ese diálogo, desde antes del inicio del mundial de fútbol, Lule Menem (mano derecha de Karina) y De Andreis, que cumple similares funciones con Macri. Pero todo entró en un impasse por el escándalo que protagonizó el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien todo el PRO quería ver fuera del gobierno.

Esa actitud contra Adorni, es la que Milei no le perdona a Macri y sus seguidores, aunque cabe recordar que también Patricia Bullrich, hoy alejada del PRO, le apuntó al entonces jefe de Gabinete.

Lo que quiere hoy Macri es un acuerdo de gobernabilidad para lo que él llama “blindar el cambio”, más allá de quien sea el próximo presidente.

La Mesa Política Jr., que se reuniría cada 15 días de no mediar urgencia, será el escenario para que el mileísmo quiebre la desconfianza que anida en un amplio sector del PRO por lo ocurrido en el pasado.

Los dos sectores se necesitan. Los Milei porque no hay una prioridad mayor que la reelección del presidente y el PRO porque sabe que si no hay alianza corren riesgo las elecciones de gobernadores, legisladores e intendentes.

Hoy están al frente de la estratégica ciudad de Buenos Aires, dónde Jorge Macri anunció que irá por la reelección, Entre Ríos (Rogelio Frigerio) y Chubut (Ignacio “Nacho” Torres).

En las últimas horas, Mauricio Macri compartió un Zoom con unos 150 candidato a intendentes de todo el país cuya preocupación es saber si habrá acuerdo con LLA y qué chances tendrán de acceder al poder.

No solo Capital Federal es una preocupación para el PRO, también lo es la provincia de Buenos Aires, adonde apunta Santilli con una eventual candidatura a gobernador.

Karina Milei con su mano derecha provincial, Sebastián Pareja, inauguraron un local bonaerense, aunque ubicado en el porteño barrio de San Telmo, y preparan distintas reuniones con legisladores y eventuales candidatos provinciales.

Pero antes de hablar de acuerdos electorales, los Milei tienen en el horizonte cercano las leyes que están pendientes de tratamiento y aprobación. Ahí son fundamentales los votos del PRO, del radicalismo y de los gobernadores aliados. No quieren repetir experiencias traumáticas como la caída de los cambios en las leyes de Tierras y del Manejo del Fuego.

En la interna de los libertarios, donde no afloja el enfrentamiento entre Karina y Santiago Caputo, se responsabilizó al ministro Sturzenegger por el mal manejo de estos temas, como así también del conflicto portuario.

Lo concreto es que Sturzenegger tuvo que dejar para un mejor momento el tratamiento de las leyes del Libro y farmacias. Ahora la atención se centra en la reforma a la carta orgánica del Banco Central, segunda parte de Inocencia Fiscal, Rigi II y la suspensión de las PASO, entre otras.

En los gobernadores hay predisposición al diálogo, sobre todo porque necesitan de la ayuda financiera de la Nación, pero hay desconfianza de que las promesas después no se cumplan.

Por esa razón, Santilli incorporó a sus viajes por el interior a Luis Caputo, porque se está hablando de plata y el ministro de Economía está sentado arriba de la caja.

El jefe de Gabinete no quiere repetir la frustrante experiencia de Guillermo Francos, quien dejó ese mismo cargo luego de haber perdido la confianza de los gobernadores por la falta de cumplimiento a los acuerdos que llegaban.

La mayoría de los mandatarios provinciales hará del desdoblamiento de las elecciones, un culto, como ya es una característica de la política argentina, cuando no tienen en claro el resultado electoral.

Los peronistas Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) son tironeados por el gobierno, de un lado, y por el PJ, del otro. Pero los dos hacen su propio juego. Ahora en el Congreso y luego en las urnas.

Un caso curioso en Santiago del Estero, cuyo gobernador Elías Suárez negocia con la Casa Rosada y el jefe político de la provincia, Gerardo Zamora, mantiene una estrecha relación con el kirchnerismo y dialoga con Axel Kicillof y Sergio Massa.

Precisamente Massa se convirtió en mediador entre Kicillof y Máximo Kirchner, que es el delegado personal de su madre, Cristina, quien cumple prisión domiciliaria por la condena a 6 años en la causa Vialidad.

Massa armó una reunión con Kicillof y Máximo, pero se aseguró también la presencia de gobernadores y legisladores de PJ para aflojar tensiones.

Por ahora solo aparece un acuerdo en la necesidad de oponerse a la derogación o suspensión de las PASO (las internas abiertas), que busca por todos los medios Milei para andar el camino hacia la reelección.

La relación de Kicillof con Cristina está rota desde hace tiempo. Además de cuestiones políticas, la expresidenta no le perdona a Kicillof que no haya formado parte de la procesión de dirigentes que la visita con frecuencia en San José 1111 y que no la visitara cuando fue operada de apendicitis.

El gobernador está convencido de que una interna del PJ le permitiría alinear a todo el partido detrás de su candidatura presidencial.

Pero antes de dirimir sus diferencias con el kirchnerismo, Kicillof decidió ir en busca del apoyo de gobernadores y por eso tiene una agenda cargada de viajes a la provincia. El otro punto donde apoyarse es el sindicalismo, sobre todo la CGT porque las dos CTA están ancladas en Cristina.

Lo que busca Massa, de uno y otro lado, son reglas de convivencias y un diálogo más frecuente para encontrar puntos de coincidencias, aunque reconoce que la suspensión de la PASO será un problema difícil de resolver para la candidatura presidencial del PJ.

Así está la política argentina hoy, llena de desconfianzas.