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El Reino Unido no apoyó a EE.UU en su enfrentamiento con Irán, y ahora Trump avala el pedido de soberanía argentina sobre Malvinas

La información se desprende de un memorando del Pentágono al que tuvo acceso la agencia de noticias Reuters

El Reino Unido no apoyó a EE.UU en su enfrentamiento con Irán, y ahora Trump avala el pedido de soberanía argentina sobre Malvinas

Estados Unidos cambiaría su histórica postura de apoyo a la ocupación británica de las Islas Malvinas como castigo contra Reino Unido por no apoyar la ofensiva de la Casa Blanca contra Irán. La información se desprende de un memorando del Pentágono al que tuvo acceso la agencia de noticias Reuters, en el que se brinda una serie de medidas contra los países de la OTAN por ignorar el pedido del presidente estadounidense, Donald Trump, para sumarse a la guerra contra el régimen islámico iraní.

El memorando expresa rechazo a la decisión de ciertos países de la alianza militar de negar a Estados Unidos el acceso, bases y derechos de sobrevuelo (ABO) para la guerra en Medio Oriente. Este tipo de apoyo es visto como "un punto de partida" para la OTAN por lo que la reticencia o negativa despertó fuertes crítica en la cúpula del Pentágono.

La tensa relación entre EEUU y el Reino Unido y las posibles consecuencias sobre la causa Malvinas

Las dos medidas más importantes que detalla el correo al que accedió la agencia Reuters es la suspensión de España en la alianza y la revisión del apoyo estadounidense a las "posesiones imperiales" europeas de larga data en todo el mundo, puntualmente en la histórica disputa que mantiene el Reino Unido con Argentina por la soberanía sobre las Islas Malvinas.

Según el sitio web del Departamento de Estado de EEUU, las islas hoy son administradas por el Reino Unido, pero Argentina aún las reclama. En medio de las posibles sanciones, también surge la particular alianza y sintonía ideológica que Trump mantiene con Javier Milei.

Las diferencias entre EEUU y el Reino Unido se expresaron en distintos momentos del conflicto. Trump apuntó en reiteradas ocasiones contra el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien calificó de cobarde por no acompañar la ofensiva estadounidense contra Irán.

En ese tono, llegó a señalar que "no era Winston Churchill " y desestimó la capacidad militar del Reino Unido al describir sus portaaviones como "juguetes".

En un primer momento, Londres rechazó el pedido de Washington para utilizar bases británicas como plataforma de ataque contra Irán. Sin embargo, con el correr de los días, el gobierno británico moderó su postura y habilitó operaciones de carácter defensivo, enfocadas en resguardar a la población en la región, incluidos sus propios ciudadanos, frente a posibles represalias iraníes.

La tensión también se trasladó al plano militar y estratégico. A comienzos de mes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reconoció que el conflicto dejó al descubierto fisuras dentro de las alianzas. "Mucho ha quedado al descubierto", afirmó ante periodistas en el Pentágono, al tiempo que advirtió que, si bien los misiles de largo alcance iraníes no alcanzan territorio estadounidense, sí representan una amenaza directa para Europa.

En ese marco, Hegseth fue más allá y cuestionó la solidez del respaldo entre aliados. "Nos encontramos con preguntas, obstáculos o dudas... No se puede tener una alianza sólida si hay países que no están dispuestos a apoyarte cuando los necesitas", planteó.

Más allá de las tensiones y el memorando, cabe destacar que, en los últimos días, se dio a conocer el avance de un proyecto petrolero en las Islas Malvinas con participación de capitales israelíes, uno de los grandes aliados de Estados Unidos.

De acuerdo con medios de Israel, la compañía Navitas Petroleum, en asociación con la británica Rockhopper Exploration, proyecta iniciar tareas de perforación offshore en las cercanías del archipiélago a partir de 2028. El desarrollo implicaría una inversión superior a los u$s2.000 millones.

Ambas firmas enfrentan sanciones por parte del Estado argentino por operar sin autorización en la plataforma continental. En el caso de Rockhopper, la restricción se mantiene vigente desde 2013, mientras que Navitas fue incorporada al listado en 2022. La postura oficial sostiene que cualquier iniciativa de exploración o explotación en la zona carece de legalidad, en tanto se trata de un territorio en disputa con el Reino Unido y sin respaldo de las Naciones Unidas.