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El Gobierno quiere votar la reforma del Banco Central a mediados de agosto

De esta manera sería el primer paso dentro del plan integral de Milei. El “shutdown” podría aplicarse recién el año que viene

El Gobierno quiere votar la reforma del Banco Central a mediados de agosto

El Gobierno le baja el tono al proyecto inspirado en el “shutdown” de Estados Unidos y apunta a concentrar sus esfuerzos legislativos en la reforma electoral y en la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central. En Nación reconocen que la iniciativa para limitar el gasto del Estado todavía no está materializada y admiten que probablemente “no salga” en esta etapa.

El Ejecutivo considera que no hay margen político suficiente para avanzar ahora con un esquema de ese tipo. En despachos oficiales sostienen que no ven capacidad de reunir consenso entre los bloques aliados y que la prioridad será ordenar las negociaciones sobre proyectos con mayor impacto inmediato para la agenda de Javier Milei.

La Casa Rosada había presentado el “shutdown” como parte del paquete fiscal e institucional que el Presidente quería impulsar para blindar el programa económico. Milei lo vinculó con la reforma del Banco Central, el mercado de capitales, Inocencia Fiscal y nuevas reglas fiscales, dentro de una agenda que definió como una reparación de “91 años” de política monetaria y fiscal.

En Balcarce 50, sin embargo, ahora lo ubican en otro plazo. “No está el texto final y tampoco hay mucho margen para tratar algo así”, expresan en Nación. La lectura interna es que una reforma de esa magnitud quedaría más asociada a un tratamiento amplio después de las elecciones, en caso de que el oficialismo gane el año que viene.

El Gobierno sostiene que el proyecto todavía está en una etapa preliminar. La idea original era incorporar una regla que impidiera sostener gastos por fuera del Presupuesto y que forzara una parálisis parcial de áreas no esenciales si no hubiera autorización legislativa para financiar el funcionamiento del Estado.

El Ejecutivo reconoce que ese diseño abre discusiones jurídicas, políticas y administrativas sensibles. Entre ellas, qué organismos quedarían exceptuados, cómo se garantizarían los servicios esenciales, qué rol tendría el Congreso y de qué manera se evitaría una parálisis con impacto social o institucional.

La Casa Rosada prefiere por eso priorizar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En el Gobierno quieren llevar el proyecto al recinto en agosto y convertirlo en una de las banderas económicas del segundo semestre, junto con la reforma electoral.

En Balcarce 50 sostienen que los cambios al BCRA tienen mayor madurez política y técnica que el “shutdown”. El objetivo central es limitar o prohibir el financiamiento del Banco Central al Tesoro, tanto de manera directa como indirecta, y reforzar la independencia de la autoridad monetaria frente al poder político.

El Gobierno quiere que la reforma establezca como mandato principal del Banco Central la preservación del valor de la moneda. La iniciativa también apunta a revisar los mecanismos de adelantos transitorios, transferencias de utilidades, Letras Intransferibles y compras de deuda pública que puedan funcionar como asistencia al fisco.

El Ejecutivo busca además endurecer la gobernanza del organismo. En la Casa Rosada analizan reglas más exigentes para remover al presidente y al directorio del BCRA, junto con un régimen de responsabilidades y sanciones para funcionarios que habiliten financiamiento monetario del déficit.