El sector juguetero atraviesa un escenario complejo de cara al Día del Niño, una de las fechas comerciales más importantes del año. Durante el primer semestre, las ventas registraron una caída del 10%, mientras que los comercios enfrentan exceso de stock y un menor poder adquisitivo de los consumidores.
El impacto no es igual en todo el país. De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), mientras algunas regiones mantienen un mejor nivel de actividad, Mendoza, el NEA y el NOA aparecen entre las zonas más afectadas.
A la caída del consumo se suma la competencia de las compras internacionales, el contrabando y la venta ilegal, factores que generan mayor presión sobre los comercios que trabajan dentro del circuito formal.
El panorama genera especial preocupación porque el Día del Niño concentra alrededor del 60% de las ventas anuales del sector. Por eso, las jornadas previas a la celebración serán determinantes para las jugueterías y fabricantes.
La situación económica también modificó los hábitos de compra. Los consumidores buscan cada vez más precios accesibles, promociones y descuentos bancarios antes de decidir una compra. El ticket promedio ronda los $25.000, aunque también existen opciones de menor valor.
En paralelo, la industria nacional atraviesa dificultades. Actualmente, cinco fábricas se encuentran en proceso de cierre y el sector trabaja con aproximadamente el 30% de su capacidad instalada. Algunas empresas incluso comenzaron a reconvertirse y pasaron de la fabricación a la importación de productos.
Con este panorama, las jugueterías ponen sus expectativas en los próximos días. Promociones, descuentos y precios especiales serán las principales estrategias para intentar recuperar las ventas y aprovechar una fecha clave para el balance anual del sector.
