Cada vez más inquilinos se endeudan para poder llegar a fin de mes. Los datos muestran que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) crece la fragilidad financiera de los hogares que alquilan. Para sostener los gastos cotidianos, muchas familias dejaron de apoyarse solo en sus ahorros y comenzaron a recurrir con mayor frecuencia al crédito.
Según un informe de Tejido Urbano, en los últimos años se produjo un cambio en la forma en que los inquilinos manejan su economía. Desde 2024 se observa un paso de una “economía de amortiguación”, basada en usar ahorros o pedir ayuda a familiares, hacia una “economía de financiamiento”, donde los préstamos pasan a ocupar un lugar central para cubrir gastos habituales como el alquiler, los servicios o la comida.
El uso del ahorro propio y el endeudamiento alcanzó su punto más alto en 2024 y luego comenzó un proceso de estabilización. Sin embargo, el mayor peso del crédito formal trae nuevas presiones: tasas de interés, plazos de pago y cuotas que impactan directamente en el presupuesto mensual de las familias.
Este proceso está vinculado con la situación estructural de los inquilinos. En su mayoría dependen de ingresos laborales que muchas veces son inestables, de baja calidad o insuficientes frente al aumento constante del alquiler y del costo de vida.
Uno de los datos más claros es la reducción de hogares que no utilizan ninguna estrategia financiera. En 2022, el 53,5% de los inquilinos no recurría ni a ahorros ni a préstamos. En 2025, ese número bajó a 47%. Es decir, cada vez más familias tienen dificultades para cubrir sus gastos.
El crecimiento más fuerte se da en los préstamos bancarios. “El porcentaje de hogares que recurre al crédito formal pasa del 10,6% en 2022 al 18,1% en 2025. Esto muestra una mayor dependencia del sistema financiero para sostener el consumo o afrontar pagos fijos”, señaló el informe. En cambio, los préstamos familiares o informales se mantienen más estables: bajaron levemente entre 2022 y 2024, y volvieron a subir en 2025.
En esa línea, marcaron: “El porcentaje de hogares que utiliza al menos un tipo de préstamo aumenta del 29,2% en 2022 al 37,4% en 2025. Si se suman también quienes usan ahorros, la proporción de inquilinos que recurre a alguna estrategia financiera crece del 46,2% al 57,6% en el mismo período".
En el AMBA y en CABA la presión es todavía mayor. En estas zonas, donde los costos de vivienda son más altos, el uso de estrategias financieras se intensifica. Hacia 2025, el 37,9% de los hogares del AMBA y el 34% de los de CABA utilizan algún tipo de préstamo.
Si se mira el conjunto de estrategias -ahorro y deuda- los números son aún más altos. En 2025, el 63,2% de los hogares inquilinos del AMBA y el 69,7% de los de CABA recurren a algún mecanismo para sostener su economía. Son valores superiores al promedio nacional y reflejan el mayor peso del alquiler en los grandes centros urbanos.
El crédito bancario también crece con fuerza en estas jurisdicciones. En el AMBA pasa del 9,3% en 2022 al 18,7% en 2025. En CABA, después de una baja inicial, sube hasta el 17,9%. Aunque la situación muestra señales de estabilización, el peso de las cuotas y los intereses deja a miles de familias en una posición más vulnerable que años atrás.
