El Gobierno se anotó su primera gran cucarda parlamentaria en mucho tiempo con la aprobación del Presupuesto 2026. Envalentonada por el triunfo, la crew oficialista se alista ahora para una aventura de mayor envergadura: la reforma laboral. Con ese norte, la Casa Rosada aceita contactos con los gobernadores aliados y dialoguistas, esperando repetir el ecosistema de apoyos en el Congreso. Sin embargo, la empresa se anticipa agitada.
A diferencia de lo que ocurrió con la llamada "ley de leyes", que contaba desde el vamos con el aval de la mayoría de las provincias, el proyecto de "modernización laboral" toca fibras sensibles tanto para los partidos políticos como para sus dirigentes, en especial para el peronismo. En su contraofensiva para bloquear la iniciativa, la CGT intensificó los cruces con los mandatarios en búsqueda de voluntades.
No solo respondieron al llamado aquellos caciques de Unión por la Patria (UP), sino también de otros espacios, como Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy), todos ellos de Provincias Unidas. En diciembre, mantuvieron un encuentro con el flamante triunvirato de la central obrera con el objetivo de intercambiar consideraciones sobre el texto. El hecho de que La Libertad Avanza (LLA) decidiera patear la discusión para febrero fue considerado una primera victoria para la oposición.
De todos modos, el cotejo está lejos de haber terminado; por el contrario, para el Gobierno recién comienza. El ministro del Interior, Diego Santilli, reeditará durante el verano su gira por las provincias con el objetivo de sumar voluntades. La primera parada del tour será este miércoles en Trelew, donde se verá con el chubutense "Nacho" Torres. Habrá, también, escalas en distritos amigables, como la Salta de Gustavo Sáenz, la Entre Ríos de Rogelio Frigerio y la Chaco de Leandro Zdero.
Precisamente, en el entramado de líderes dialoguistas, la Casa Rosada buscaría apoyarse no solo en sus socios electorales, como Frigerio, Zdero y el mendocino Alfredo Cornejo, sino también en provincialistas y peronistas díscolos, que vienen de ser claves para la aprobación del Presupuesto 2026. Se trata del tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil, el neuquino Rolando Figueroa y el misionero Hugo Passalacqua, además del ya mencionado Sáenz.
