Los aumentos en las dietas de los senadores vuelven a sacudir al Congreso y exponen un privilegio en relación con los diputados nacionales, que no están enganchados a los ajustes de los trabajadores legislativos. Hay varios legisladores que ya plantean la derogación de la polémica norma sancionada en 2024.
El último 11,9% de reajuste salarial, desglosado entre diciembre y mayo, en los ingresos de los empleados legislativos, generó que, por aquella resolución, las dietas de los representantes de las provincias asciendan a $11,5 millones en bruto por mes.
Tras la polémica, la vicepresidenta Victoria Villarruel firmó los aumentos correspondientes, según el acta acordada entre los representantes de ambas cámaras legislativas y los sectores sindicales de APL, ATE Y UPCN. Sin embargo, dejó en claro que estaba en contra de la medida y coló una salvedad en la resolución: “Queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento”. Si un legislador decide donar el aumento o un porcentaje deberá comunicárselo a la vicepresidencia para implementarlo.
Varios senadores ya le enviaron notas a la presidencia de la Cámara comunicando las donaciones. Pero el libertario Pablo Cervi fue un poco más allá y planteó cambiar el sistema por el cual las dietas de los senadores están enganchadas a los acuerdos paritarios del personal legislativo. “Hay que discutir si ese mecanismo sigue o no”, dejando en claro que la modificación requerirá de un acuerdo político entre los diferentes sectores.
También sumó su rechazo el senador José María Carambia de Moveré por Santa Cruz: “El trabajador legislativo necesita aumentos, entonces le dan aumentos y sube automáticamente el de los senadores. Eso es lo que hay que sacar, el enganche”.
El legislador patagónico desde 2025 dona parte de su dieta y cuestiona a sus pares que no toman la decisión de derogar la polémica resolución votada hace dos años. No se descarta que haga un planteo en la próxima sesión en el Senado.
