Sección: Legislativas

Salud

Proponen sancionar la ley de "Anafilaxia Cero": busca prevenir alergias fatales

La anafilaxia es una reacción alérgica grave, y rápida (minutos u horas) que puede ser mortal

Proponen sancionar la ley de "Anafilaxia Cero": busca prevenir alergias fatales

El diputado nacional Pablo Juliano (Provincias Unidas) presentó un proyecto de ley para establecer la creación de un sistema nacional de prevención, identificación y atención de la Anafilaxia, reacción sistémica, de inicio súbito y evolución potencialmente fatal, cuya letalidad no depende de la complejidad del tratamiento.

“La evidencia clínica es contundente: la administración temprana de adrenalina intramuscular reduce significativamente la mortalidad, mientras que su retraso se asocia de manera directa con desenlaces fatales”, señaló. También sostuvo que el objetivo de esta norma es reducir la morbimortalidad asociada a reacciones alérgicas graves mediante políticas públicas de prevención, capacitación, acceso a tratamiento inmediato y respuesta coordinada.

En los primeros puntos del texto, Juliano presenta a la Anafilaxia como “la reacción alérgica grave, de rápida aparición y potencialmente mortal, que requiere intervención inmediata”. Del mismo modo, define que el kit de emergencia debe incluir mínimo dos dosis de adrenalina autoinyectable, instrucciones visibles de uso y protocolos de actuación rápida.

Cuestionó, por otro lado, que “en la República Argentina persiste un escenario de fragmentación normativa, ausencia de protocolos unificados y desigualdad territorial en el acceso a herramientas básicas de respuesta”. Y sumó que “esta situación genera un patrón inaceptable desde el punto de vista sanitario: la probabilidad de supervivencia frente a un episodio de anafilaxia depende, en gran medida, del azar, del lugar donde ocurre el evento y de la presencia circunstancial de una persona capacitada”.

Para Juliano, el marco normativo actual "genera un patrón inaceptable desde el punto de vista sanitario".

En búsqueda de la reducción del riesgo y la respuesta temprana, el sistema propuesto comprende a los establecimientos educativos públicos y privados de todos los niveles; a los establecimientos de salud; clubes, gimnasios y entidades deportivas; espacios culturales y de recreación; eventos masivos; medios de transporte público de larga distancia; y dependencias estatales con atención al público.

Además, el proyecto de ley con giro a la Comisión de Acción Social y Salud Pública -aún no conformada- propone la elaboración de protocolos estandarizados ante episodios de anafilaxia en todo el territorio nacional. Los mismos deberán incorporarse a los sistemas de emergencia y la administración de adrenalina en un contexto de riesgo vital será considerado como acto sanitario urgente.

Por otra parte, este texto exige capación obligatoria, periódica y certificada en docentes y personal educativo; personal de salud; fuerzas de seguridad; y personal de la administración pública. Los contenidos mínimos deberán incluir identificación de síntomas; actuación inmediata; el uso de adrenalina autoinyectable; y aplicación de primeros auxilios.

También le exige al Poder Ejecutivo Nacional la creación del “registro nacional de anafilaxia” dentro del Ministerio de Salud de la Nación con el objetivo de relevar casos, generación de estadísticas y el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia. Y la implementación de campañas permanentes sobre los riesgos, el reconocimiento de los síntomas y la importancia de la respuesta inmediata.

En el artículo 17 del proyecto de ley, denominado “asignación presupuestaria”, se autoriza al Gobierno nacional a efectuar las adecuaciones necesarias para la implementación de este marco normativo. Esos gastos que del Ministerio de Salud deberán estar destinados a la compra de dispositivos de emergencia, programas de capacitación, desarrollo tecnológico y campañas públicas.

“Este proyecto propone un cambio de paradigma: pasar de un sistema reactivo, que llega tarde, a un sistema preventivo, que actúa a tiempo”, expresó Pablo Juliano, quien cerró: “No se trata únicamente de incorporar dispositivos o dictar capacitaciones, sino de construir una política pública que reduzca la incertidumbre frente a una emergencia donde cada segundo cuenta”.