De despacho en despacho: así fue la jornada de los principales negociadores libertarios a lo largo de la sesión en el Senado, que consolidaron su estrategia para alcanzar consensos en privado luego de un debate público que finalizó en diciembre del 2025. El oficialismo modificó la redacción de la reforma laboral hasta la medianoche para garantizar el respaldo de sus aliados y consiguió una amplia mayoría. La movilización en las afueras del Congreso y un cambio que favorece a las cajas sindicales terminaron de constituir la escena del debate, que incluyó el duelo por la muerte de la exlegisladora Sandra Mendoza.
La aprobación con 42 votos fue presenciada desde los palcos por Karina Milei, Diego Santilli, Manuel Adorni y Martín y Eduardo Menem. A los 21 votos libertarios se añadieron los del radicalismo (10), el PRO (3), Provincias Unidas (2), Independencia (1) y desde los oficialismos de Chubut, Misiones, Neuquén y Salta (5 entre todos). Todos los bloques que integran Popular (Unión por la Patria, Convicción Federal y el Frente Cívico santiagueño) junto a Por Santa Cruz rechazaron la iniciativa, pero llegaron solo a 30 votos.
Este martes el Gobierno ya había anunciado reformas con respecto al dictamen original: la preservación de las escalas del impuesto a las Ganancias (“sin eso sólo teníamos nuestros votos, ni uno más”, dijeron desde La Libertad Avanza) y un nuevo esquema de remuneraciones a los trabajadores en caso de enfermedad o accidente (un 50% o un 75% de su sueldo por tres o seis meses, según el motivo del padecimiento y si el empleado cuenta con personas a cargo). A ello se incorporará la posibilidad de convocar a una Junta Médica cuando la certificación del trabajador discrepe de la del empleador.
La principal reforma de último momento beneficia al gremialismo: si bien se impuso un tope del 0,5% para las empresas o cámaras y de un 2% a los sindicatos en concepto de “contribuciones especiales”, se quitó el vencimiento para que los aportes sean automáticos. El anuncio realizado este martes establecía como límite el 1° de enero del 2028, para que después los aportes sean voluntarios. El bloque PRO solicitó reestablecer el contenido del dictamen inicial, promoviendo la necesidad de que cada trabajador escoja realizar el aporte gremial, pero Patricia Bullrich rechazó la petición. En otro sentido, la eliminación de estatutos -que ya se había prologado a 180 días- se implementarían el 1° de enero del 2027.
Por otro lado, se ratificará la exclusión de las billeteras virtuales como destino del pago de los sueldos, a pesar de que el PRO insistió en soledad por su inclusión. "Hay ciertas cosas que tienen que sostener tutela", responden -estatistas- los libertarios, que apuntan a que el Banco Central primero establezca una reglamentación con las billeteras virtuales antes de cualquier cambio, para garantizar que tengan respaldo para hacerse cargo de la extracción íntegra de los salarios.
A la redacción también se incorporará un anexo para traspasar progresivamente a la órbita porteña las competencias de la Justicia laboral. Ámbito pudo saber que Patricia Bullrich se sentó personalmente con jueces de trabajo que se oponían al cambio. “Los trajo Villarruel acá”, plantearon desde el entorno de la senadora, avivando la interna. Sobre el final de la sesión, se sumó el artículo 212 bis: "Salvo disposición en contrario, los artículos de la presente ley entrarán en vigencia a partir de su publicación en el Boletín Oficial".
La seguridad de la mayoría en el Senado para este proyecto es tal que descuentan una aprobación en caso de una potencial reforma de algún artículo en Diputados. “Que cambien lo que quieran, nosotros lo sacamos en un ratito”, planteó una senadora libertaria, quien también puso eventual fecha para una próxima sesión: el 26 de febrero, con una agenda que incluya dos temas que se tratarán este jueves en la Cámara baja (Régimen Penal Juvenil y acuerdo Mercosur-Unión Europea) y la modificación a la Ley de Glaciares.
