El mapa del empleo en la Argentina atravesó diversas modificaciones a lo largo de los últimos años que pueden evaluarse desde distintos ángulos. Si se analiza desde el punto de vista geográfico, algunas provincias lograron generar más puestos de trabajo, pero otras registraron caídas en su estructura ocupacional y permiten reflejar el fenómeno de lo que sucede en los distintos sectores de la actividad económica.
De acuerdo con un relevamiento elaborado por PwC Argentina en base a información oficial del Ministerio de Capital Humano, el empleo asalariado registrado en el sector privado creció 1,6% a nivel nacional entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025.
Sin embargo, hay diferencias entre las provincias. En Neuquén se creó la mayor cantidad de puestos de trabajo en el sector privado con aproximadamente 60.000 nuevos lugares, que representan un alza de 66,2% en ese período. En la lista de los territorios donde aumentaron los empleos le siguieron Catamarca (12,9%), Río Negro (11,4%), Corrientes (9,6%).
En Salta, por ejemplo, el empleo formal privado tuvo un incremento de 9.000 nuevos puestos, lo que representa un incremento del 8,4%
En contrapartida, las provincias que más recortes sufrieron en su cantidad de puestos de trabajo fueron Santa Cruz (15,4%), Formosa, (15,3%), San Luis (9%) y La Rioja (6,4%).
De todos modos, existen algunas peculiaridades. En la provincia de Buenos Aires se crearon 44.000 nuevos puestos y si bien en términos absolutos la cifra es relevante (representó el 42% del total neto creado en el país), en términos relativos el crecimiento fue de 2,3% en los últimos casi 15 años. “La generación de puestos estuvo liderada por comercio, transporte y almacenamiento, y hotelería y restaurantes, que más que compensaron las caídas en servicios inmobiliarios y empresariales, construcción e industria del calzado y cuero, entre otros”, explicó Segura.
En la Ciudad de Buenos Aires, por su parte, se registró la mayor pérdida de empleo asalariado privado, con una reducción de 41.000 puestos, aunque se trata de una caída equivalente a 2,6%. “Los principales sectores que destruyeron empleo fueron transporte, almacenamiento y comunicaciones, y las industrias de edición, confecciones, y calzado y productos de cuero. Estas caídas más que compensaron la creación de puestos en actividades más dinámicas como informática, enseñanza y servicios de salud”, indicaron en PwC.
Para comprender los motivos detrás de esta tendencia, en Ieral describieron que las provincias con mejor desempeño son aquellas vinculadas a Vaca Muerta (Neuquén), la minería (San Juan, Salta y Jujuy), y el complejo agropampeano, mientras la situación contraria se observa en las petroleras tradicionales (como Santa Cruz y Chubut) y las que tienen mayor dependencia de fondos nacionales, especialmente en el Norte del país.
De esta manera, la expansión en el ámbito laboral responde a dinámicas sectoriales principalmente en actividades exportadoras. Dicho de otro modo, los avances en materia de empleo se dieron en rubros destinados a la generación de divisas mientras que aquellos que dependen del consumo interno o el gasto público tuvieron retrocesos. Esta dinámica está directamente relacionada con lo que sucede con la evolución de la actividad económica.
“El escenario actual combina contracción agregada con oportunidades selectivas, pero su rasgo distintivo es que los cambios en el empleo responden principalmente a factores económicos estructurales más que a fluctuaciones coyunturales", indicó Ieral. Y completó: “El ‘efecto derrame’ no es automático, sino condicionado. Para que los sectores dinámicos generen empleo en el resto de la economía, se requiere un entorno que favorezca los encadenamientos productivos. En ausencia de estos factores, el crecimiento tiende a concentrarse en actividades específicas, con impactos más acotados sobre el empleo total”.
